El aguará guazú, especie faro en el trabajo de conservación de la Fundación Temaikén

Por: Fundación Temaikén

El aguará guazú (Chrysocyon brachyurus) es el cánido más grande de Sudamérica. A pesar de ser poco conocido, cada vez más se habla de esta especie ya que hay una red de organizaciones que trabajan en su conservación. En Fundación Temaikén, especialistas los rescatan, rehabilitan y estudian desde hace 20 años. Son monitoreados con collares satelitales y así generan información científica clave para su conservación. Además, la fundación impulsa la educación para la conservación, trabajando junto a comunidades locales, sectores productivos y actores clave que conviven con esta especie.

En el marco de su 25° aniversario, Fundación Temaikèn comparte el trabajo que desarrolló en la conservación del aguará guazú (Chrysocyon brachyurus), el cánido más grande de Sudamérica, dentro de su Programa de Especies Amenazadas. En Argentina, donde existe su población más austral, está categorizado como Vulnerable, mientras que en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN está categorizado como Casi Amenazado a nivel global. Fundación Temaikèn comenzó a trabajar hace 20 años en la conservación de este animal poco conocido, principalmente investigando a través de su equipo de biólogos para poder generar mayor conocimiento sobre la especie, sus hábitos y sus amenazas, que incluyen la pérdida de hábitat, el atropellamiento en rutas y caminos, el comercio ilegal y su captura como mascota, la caza y el conflicto con el ganado, basados en mitos erróneos sobre su comportamiento.

Con el tiempo y el desarrollo de las primeras redes de trabajo con organismos de las provincias donde
habita el aguará, como Santa Fe y Buenos Aires, las tareas de conservación se extendieron al rescate,
rehabilitación y reinserción de ejemplares, que en la actualidad contabiliza al menos doce aguará
guazúes, tanto desde su Centro de Recuperación de Especies (CRET) como mediante acciones en
territorio, investigación y trabajo con comunidades locales. “Dentro de este esfuerzo integral, se
destacan siete aguará guazú que fueron reinsertados con éxito, muchos de ellos casos de alta
complejidad, como huérfanos que no pasaron el periodo crítico junto a su madre y requirieron
protocolos de cría bajo cuidado profesional, aislamiento humano y manejo comportamental específico.

Estos animales fueron equipados con collares satelitales —los primeros colocados para esta especie
en el país— que permitieron comprobar la efectividad del trabajo realizado: lograron desarrollar los
comportamientos necesarios para sobrevivir en la naturaleza. Esta experiencia no solo representa un
hito en conservación, sino que también generó información inédita y fundamental para promover la
protección del Aguará Guazú en Argentina”, comenta Paula González Ciccia, Vice Directora de
Fundación Temaikèn y responsable del Departamento de Conservación, Educación, Ciencia y Salud
de la institución. El trabajo interdisciplinario de los veterinarios, biólogos y especialistas en comportamiento animal de la fundación, incluye chequeos clínicos, rehabilitación comportamental bajo aislamiento humano y, en muchos casos, el desarrollo -muy artesanal, creativo y personalizada según cada caso- de
mecanismos y dispositivos diversos para estimular el aprendizaje y el desarrollo de los
comportamientos naturales de la especie en cada animal que llega al Centro de Recuperación de
Especies Temaikèn.

Desde este proyecto también se impulsa la educación para la conservación, tanto desde el Bioparque
como en territorio, trabajando junto a comunidades locales, sectores productivos y actores clave que conviven con esta especie. Además, este año llegó al Bioparque una hembra -bautizada Kaa Iya-
rescatada del mascotismo en la provincia de Santa Fe, para quien se desarrolló un ambiente
especialmente diseñado para garantizar su bienestar físico, emocional y psicológico, con vegetación
nativa, cuerpos de agua, refugios y áreas de manejo profesional, que cuenta con recursos para que
los visitantes conozcan más sobre esta desconocida especie, su ambiente natural y sus desafíos de
supervivencia y conservación. “Este nuevo espacio en el Bioparque representa, además, un mensaje
de esperanza: las personas y el Aguará Guazú podemos coexistir, y cada individuo rescatado es una
oportunidad para aprender, conservar y construir un futuro mejor para la biodiversidad”, agrega
Guillermo Delfino, responsable del Programa de Especies Amenazadas de la fundación.

A nivel internacional, Fundación Temaikèn también lidera el programa S.A.F.E. (Saving Animals From
Extinction) de la AZA (Asociación Americana de Zoológicos y Acuarios), y coordina acciones de
reproducción bajo cuidado profesional desde la ALPZA (Asociación Latinoamericana de Parques
Zoológicos y Acuarios), contribuyendo al fortalecimiento de las capacidades locales frente a los
desafíos ambientales que enfrenta el Aguará Guazú. Además, Temaikèn promueve políticas públicas, como medidas para evitar atropellamientos en rutas, y el desarrollo de áreas naturales protegidas y corredores verdes, esenciales para una especie que recorre grandes distancias. De esta manera, Fundación Temaikèn redobla sus esfuerzos en un proyecto de conservación integral para esta especie, buscando trabajar no solo con los individuos sino también con sus ambientes, apuntando a su sostenibilidad a largo plazo.

Acerca del aguará guazú

La especie se ve amenazada por pérdida de hábitat, atropellamientos, caza, mitos y creencias populares erróneas. El ejemplar que habita en el Bioparque fue rescatado por autoridades de Santa Fe (Ministerio de Ambiente y Cambio Climático y Granja La Esmeralda), quienes trabajan en la rehabilitación y reinserción de esta especie. En este caso, el animal no logró desarrollar las habilidades necesarias para sobrevivir en la naturaleza. Fundación Temaikén colabora con ambas instituciones para fortalecer la respuesta ante casos como este.

Acerca de Fundación Temaikèn

Fundación Temaikèn es una organización argentina de alcance internacional cuyo propósito es conservar y restaurar la biodiversidad. Trabaja desde hace más de 20 años por la salud de las personas, las especies y el ambiente. La recuperación de especies amenazadas a través de la reinserción de fauna y flora autóctona; la creación, conservación y restauración de ecosistemas, la reconexión de las personas con la naturaleza a través de experiencias que inspiren su cuidado, la investigación y la promoción de políticas públicas y alianzas intersectoriales son los principales ejes de acción. Cuenta con uno de los centros de rescate y conservación de flora y fauna más grande de Sudamérica, con la reserva natural privada Osununú en el sur de Misiones y con un Bioparque ubicado en Escobar. La Fundación es sede regional del Centro de
Supervivencia de Especies de la Comisión de Supervivencia de Especies de la UICN.